Abril 19th, 2008

19 Abril 2008 - “La historia justiciera”

Firmado por Ángel Pérez Guerra, leemos, en ABC Sevilla, el artículo que se reproduce a continuación.

 LA HISTORIA JUSTICIERA

En estas mismas páginas encuentro una fotografía que me hace pensar, y mucho. En ella aparece un señor ya veterano, muy formalmente vestido, al frente de una mesa que podría ser una mesa de edad porque quienes la flanquean, de mayor a menor, son mucho más jóvenes que él. Alguno entre los más distantes del personaje central, contraataca su reciente condición de imberbe con la exuberancia capilar de su rostro.

Hubo un día, hace ya casi una generación en que el venerable patriarca que encabeza la mesa fue escogido como muñeco de vudú por la novata plana mayor de un partido con hambre de revancha histórica. Ese hombre que se sienta al frente de sus hijos tiene ya más de setenta años. Pero dudo que le tiemble el pulso. Le planttó cara a un Gobierno heredero de la malograda revolución del 68, que hizo del feminismo más bárbaro bandera (como ahora) ideológica, haciendo pagar la factura de su festín rebelde sin barricadas a las criaturas más indefensas, un millón de muertos que ha ido dejando en el camino del cambio. Pero ese socialismo con rostro humano  necesitaba también saldar sus deudas  y contener a las huestes en el terreno  que le era más querido históricamente: la economía. Y concentró sus fuerzas en tumbar a un empresario que había levantado un emporio bajo el símbolo de la abeja. Sus enemigos preferían el de la cigarra, así que pusieron manos a la obra de arrebatar su fortuna a quien la había forjado en los odiados tiempos anteriores al advenimiento.

Yo también fui engañado por Boyer, por Solchaga, por el futuro señor X. Me creí aquello de que era necesario intervenir Rumasa porque estaban en peligro sus puestos de trabajo. Después vino lo de Cisneros y comprendí que la otra rueda de la bicicleta socialista -la que tiene que seguir rodando junto al feminismo bárbaro para que el vehículo no se caiga- era una gran estafa política de la que habían salido muy fortalecidos los bronceados socialistas de la yet.

Y sin embargo, ahí está el muñeco de vudú, vivo y coleando, rodeado de sus hijos como brotes de olivo y de su mujer como parra fecunda. Ha conseguido mucho: levantar una Nueva Rumasa de la nada, que es de donde había surgido la anterior. Su gran capital ha sido el trabajo y la prudencia. Pero la principal obra de Ruiz-Mateos no es ésa, con ser casi ciclópea.. La maravilla de la que me alegro enormemente cuando le veo sentado ante sus hijos impecables y sonrientes es que ha mantenido a su familia unida en la adversidad como en la bonanza, que sus hijos están orgullosos de él y lo proclaman, que, como aquella famosa foto de los soldados americanos levantando su bandera , el resurgimiento de su huerto familiar lo ha forjado a base de amor y fe, esas dos cosas que ni para la lucha de sexos ni para la lucha de clases significan nada. Y ahora, la historia justiciera  se dispone a triturar los planes gubernamentales con esa pedriza  económica hacia la que transitamos, mientras que aquella abeja tundida por los vendedores de biblias plagadas de erratas, vuela victoriosa en compañía de las sucesoras del panal.