24 Febrero 2008 - “Triste y olvidado aniversario de la expropiación de Rumasa”
En Información Jerez e Información Cádiz leemos el siguiente editorial
TRISTE Y OLVIDADO ANIVERSARIO DE LA EXPROPIACIÓN DE RUMASA
Resulta triste comprobar cómo la celebración de los 25 años de la expropiación de Rumasa ha pasado sin pena ni gloria para la mayoría de los españoles, pese a que fue una de las actuaciones económicas más graves y erróneas que se han cometido durante toda la democracia. Desde que el Gobierno de Felipe González tomara la decisión de apropiarse del holding de la abeja se han ido sucediendo una serie de juicios que coinciden en dar la razon a José María Ruiz-Mateos, sin que, paralelamente se le haya devuelto nada de lo que ha obtenido en los tribunales, ni propiedades ni sobre todo la multimillonaria compensación económica que le correspondería.
Da la sensación de que tan sólo en su Jerez se le recuerda, aunque habría que determinar si lo hace por nostalgia o porque el empresario jerezano ha sido capaz de forzar un nuevo imperio que se deja notar especialmente en la ciudad, aunque sus ramificaciones vayan por toda España a través de esa Nueva Rumasa que ha sabido retomar no sólo el poder de su antecesora, sino esa capacidad de inversión que tanto se hecha en falta en este país. Con nuevos aires, con la entrada de sus hijos, y con objetivos llevados por un criterio más profesional que el personalista -aunque era el que había en su tiempo- del propio José María Ruiz-Mateos, esta familia ha desmostrado que es posible renacer de las cenizas cuando existe una voluntad de mirar hacia adelante y no sólo de lamentarse por todo lo perdido en el camino.
Pero aunque es elogiable esta actitud, no se puede olvidar la injusticia que se ha cometido y mucho menos el olvido que muchos intereses han querido impulsar en este país. Posiblemente sea casi imposible que se le restituya todo lo que ha perdido, no sólo en lo económico, sino especialmente en lo personal, pero quizás va siendo el momento de que se le acabe dando el reconocimiento que merece José María Ruiz-Mateos, no ya a nivel local, sino nacional. Las injusticias no pueden quedar en el olvido y aunque en este proceso ha habido muchos errores por todas las partes, ya es tiempo que se deje de mirar a otro lado para no ver lo que ha sucedido y cuanto menos se mire al frente, se asuman las equivocaciones y se restituya el honor de alguien que sólo quiso ser un empresario.

