14 Junio 2009 – Historia / El pulso de Rumasa
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Historia/El pulso de Rumasa
De incógnito en Burgos a la creación de un nuevo imperio
Hace 20 años, José María Ruiz-Mateos recorrió el país haciendo camapaña para las europeas pese a estar en busca y captura. En Burgos se coló disfrazado en una conferencia de Solchaga, ministro de Economía
Una semana antes de las elecciones, Ruiz Mateos protagonizó en Burgos una de sus más sonadas astracanadas. El día 6 de junio había anunciada en la capital una conferencia del entonces ministro socialista de Economía y Hacienda, Carlos Solchaga. Ni corto ni perezoso, sorteando hábilmente la estrecha vigilancia policial y retando la imponente estampa de los numerosos guardaspaldas del ministro, Ruiz Mateos se coló en la sala que acogió el evento.
En la última fila, escondido tras una peluca y unas oscuras gafas de pasta, el prófugo siguió la conferencia de Solchaga haciendo guiños al fotógrafo de Diario de Burgos Ángel Ayala, quien advertido de su presencia porque esa misma mañana le había retratado en las cercanías del monasterio de San Pedro de Cardeña, capturó varias veces la imagen de Ruiz Mateos haciendo con los dedos la famosa V de victoria mientras nadie en la sala se percataba de ello. La exclusiva que al día siguiente ofreció este periódico tuvo un impacto nacional.
Aquella mañana, horas antes de la conferencia, Ruiz Mateos había accedido a ser entrevistado por este periódico. El lugar elegido para el encuentro estaba alejado de la capital, pero poseía una gran carga simbólica para el empresario fugado de la justicia. A buen seguro que Ruiz Mateos sabía de la relación entre el Monasterio de Cardeña y el Cid Campeador, el héroe castellano a quien la leyenda del Cantar atribuía una victoria en los campos de batalla después de muerto. En las declaraciones que el empresario realizó al redactor Roberto Granja, había un mensaje explícito y con evidentes resonancias épicas: «Estoy absolutamente convencido de que un día, tarde o temprano, recuperaré el holding de la abeja». Aunque judicialmente sigue sin haber una sentencia definitoria, lo cierto es que Ruiz Mateos, desde entonces, ha construido un nuevo imperio, llamado ahora Nueva Rumasa, con el que está llenando páginas y páginas de periódicos desde hace varios meses.
El empresario jerezano ofrece a través de estos anuncios pagarés con un importe mínimo por inversor de 50.000 euros. La empresa intenta atraer al ciudadano diciéndoles que Nueva Rumasa «constituye uno de los grupos empresariales más importantes de nuestro país con una valoración patrimonial de más de 3.000 millones en compañías líderes». El nuevo imperio familiar, aseguran en los anuncios, cuenta con 107 empresas (algunas de las más importantes, como Trapa, ubicadas en Castilla y León), 10.000 empleados directos, 6.000 indirectos, relaciones comerciales con 78 países y una facturación por encima de los 1.500 millones de euros».
Origen de una exclusiva
Antes del golpe de efecto, los redactores Roberto Granja y Ángel Ayala habían concertado la cita con Ruiz Mateos por la mañana tras una llamada telefónica de uno de los colaboradores del empresario. Debía ser un lugar alejado, y quedaron en almorzar en el mesón ‘El cántaro’, cerca del monasterio de Cardeña. El prófugo se hizo esperar veinte minutos, pero al cabo apareció acompañado por otras dos personas. En un principio les costó reconocerlo: la chaqueta de cuero negro, el polo salmón, la poblada peluca algo canosa y el bigote, amén de las gafas oscuras, hacían difícil identificar al personaje. Durante el encuentro se mostró locuaz y atento. El talón de aquiles de los Solchaga, Boyer y compañía comió morcilla, chorizo, jamón y queso a la vez que charlaba con los periodistas sobre la campaña electoral que estabab llevando a cabo de incógnito, la situación económica del país y su futuro como empresario.
«Es tremendamente incómodo, desagradable e ingrato sencillamente porque es mucho tiempo. Hace falta mucho tesón, esfuerzo y voluntad», declaró a Diario de Burgos a propósito de las dificultades hacer una campañana electorales en tales condiciones. No dudó el empresario andaluz en enviar su recado a los responsables de la expropiación de Rumasa y a la sazón gobernantes del país. «Solchaga dijo en una ocasión que yo era un golfo, y el golfo lo es él por una razón, porque a parte del paro, la inflación y el déficit público, ahora ha llegado el déficit comercial como consecuencia de la mla gestión y las malas condiciones en que se pactó la entrada de España en el Mercado Común». En este sentido, no quiso pasar por alto la ocasión de reiterar que Miguel Boyer había sido el «verdugo» de Rumasa por «indicaciones» del presidente del Gobierno, Felipe González.

Ángel Ayala.
El empresario jerezano, con peluca y gafas oscuras, hace la señal de la victoria con Solchaga al fondo rodeado de escoltas.