26 Octubre 2008 – “¿Por qué Ruiz-Mateos anda creando puestos de trabajo –400 en Jaén, 70 en Sevilla…—mientras se destruyen miles diariamente y nada permite albergar la esperanza razonable de que remita este desastre?”

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Por admin, Octubre 26, 2008 12:22 pm

Leemos, en la Bitácora de José Antonio Gómez Marín, el artículo que sigue a continuación.

La economía irreal

Cada día hay más voces sensatas en España que insisten en distinguir entre la crisis financiera y la que padece la economía real. España participaría de las dos, dado que su desarrollo ha pivotado insensatamente sobre el sector de la construcción, casi en régimen de ‘monocultivo’, para entendernos, y en consecuencia habrá de sufrir ahora mayores perjuicios por ser ese sector la locomotora del empleo. Lo que quieren decir –lo dijo Juan Velarde el otro día aquí, con nosotros—es que no se debe enfocar la crisis como algo que afecta solamente a las alturas financieras, en las que se ha perpetrado esta estafa memorable, sino tener en cuenta también las especiales repercusiones de ese fracaso sobre la economía real, es decir, sobre la actividad productiva general atenida a la razón y no a la fantasía. Mientras más independientes de esos factores de riesgo, más seguridad tendrán ahora los contados emprendedores que logren mantener su línea libre de hipotecas ajenas. ¿Por qué Ruiz-Mateos anda creando puestos de trabajo –400 en Jaén, 70 en Sevilla…—mientras se destruyen miles diariamente y nada permite albergar la esperanza razonable de que remita este desastre? Pues porque su nuevo “holding”, a pesar de los pesares, ha recorrido todos estos años inciertos y felices con los pies en el suelo y sin dejarse embaucar por las sirenas de la “new age”. Para la “refundación del capitalismo” que dicen que van a hacer sin ZP los veinte de Washington, deberían llamar a estos empresarios nuestros que han sido capaces de quedarse al margen de la fantasmagoría y andan ahora, en pleno tsunami, no sólo resistiendo sino tratando de reducir por su cuenta y riesgo la aterradora estadística del paro, en lugar de convocar a los mismos que provocaron la gran debacle.

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Esta gente que ha estado invirtiendo en bodegas, en pastelería o en industrias lácteas crea ahora empleo mientras se quedan sin trabajo miles de ciudadanos diarios, vamos que nos matamos hacia los tres millones de parados y le sacamos las castañas del fuego a los perpetradores de la catástrofe a base de “inyectarles” –no me digan que el eufemismo no está bien traído—billones de las viejas pesetas hasta un 15 por ciento del tesoro común. Pagar mal con bien, se llama eso, sobre todo teniendo en cuenta que esta crisis retrasa definitivamente “ad calendas graecas” la restitución del expolio de Rumasa ordenada por la Justicia hace tiempo pero que nadie se plantea siquiera negociar. De practicar una economía irreal fue de lo que acusaron precisamente a Ruiz-Mateos, cuyos bancos han sido absueltos luego por los jueces y cuyas empresas fueron “reflotadas” con dinero público para vendérselas luego, sin testaferros siquiera, a los amigos del Poder, pero el tiempo ha puesto las cosas en su sitio y resuelta que el expoliado es uno de los pocos que no se doblegan ante la crisis y encima crean empleo para mitigar la tragedia que han provocado las entidades a las que el Gobierno va a premiar con el mayor regalo de la historia de España. Hay una España laboriosa y sensata que abre cada mañana y echa el cierre cada tarde, libre de los trampantojos de la ingeniería financiera, apoyada solo en su esfuerzo y en una imaginación empresarial pegada a la realidad de la vida, a las necesidades comprobadas del mercado y hasta a los caprichos de la demanda pero reacia a los embelecos de esos ‘futuros’ y ‘derivados’ que han acabado por buscarnos la mayor ruina de todos los tiempos y llevárselo caliente seguros de que el Estado haría lo que hecho, a saber, pagar la vajilla rota y pasarle la factura a los dueños del bazar. España sufre las dos crisis, como digo, pero tiene sus ínsulas a salvo, no sólo funcionando a todo gas sino contribuyendo a mitigar la calamidad del paro. Ruiz-Mateos me dijo el otro día que no tenía importania lo que estaba haciendo. Aún así está dejando en evidencia a los corsarios de la especulación y a quienes en su día les dieron la licencia.

2 Octubre 2008 – “Toda intervención es mala: remember Rumasa”

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Por admin, Octubre 2, 2008 11:09 am

Leemos en Periodista Digital, editado por Enrique de Diego, el post que se reproduce a continuación

Toda intervención es mala: remember Rumasa


Por supuesto que toda intervención es mala y produce efectos perversos. Estas no son afirmaciones ideológicas, no son aprioris, sino la constatación de una contumaz realidad, porque el intervencionismo lleva experimentándose durante más de un siglo con consecuencias catastróficas. Esta es la crisis del intervencionismo.
Aquí tenemos frescas en la memoria las consecuencias desastrosas de la intervención de Rumasa. El partido socialista afirmó que en Rumasa había quinientos mil millones de las antiguas pesetas de agujero. Incluso dando por buena la cifra, al contribuyente español le costó dos billones. Con grosera arrogancia Alfonso Guerra llegó a decir que sería ‘to pal pueblo’. Para el pueblo, siempre son los desperfectos, los impuestos. Aquello se convirtió en un festín mercantilista, en una orgía de corrupción (se llegó a regalar Galerías Preciados a la corrupta familia Cisneros de Venezuela, soporte ahora del sátrapa Chávez), que impulsó la concentración de poderes y eliminó, para ocultar el latrocinio, la independencia del Poder Judicial. De aquella intervención todo fueron perjuicios y quien más sufrió fue la libertad de todos y cada uno.
Hoy tenemos una visión más clara de por qué se intervino Rumasa. Lo que no se les perdonó a Rumasa, una continua fuente de creación de empleo, y a José María Ruiz Mateos es que no dependieran del favor político, que no buscaran subvenciones, que funcionaran al margen del sistema de prebendas intervencionistas, del pilla-pilla presupuestario. Eran como la excepción a la norma que se quería imponer.
Hoy necesitaríamos muchas rumasas, muchas empresas libres y dinámicas, eficaces y sin buscar el expolio de los contribuyentes de las clases medias. El socialismo intervencionista no podía permitirlo porque ponía en evidencia a su resentida ideología.
El socialismo ama tanto a los pobres que quiere empobrecernos a todos.