Junio 29th, 2007

29 junio 2007

Posteado por admin en Ruiz-Mateos, Expropiacion, Rumasa

  Leemos en El Mundo, en artículo de José Antonio Gómez Marín

“ Hay personas fatalmente reducidas por la opinión a su propio personaje. Como Ruiz-Mateos, mismamente, el hombre que recurrió a los gestos más estrafalarios  -compareció vestido de Supermán o de torero ante el TS más de una vez- increpó a los ropones, estrelló tartas en la cara la ministro Boyer tras sufrir su expolio, exhibió cierto iluminismo casi místico cada vez que le dio la gana – con tal de que su caso no acabara sepultado en el olvido de una Justicia que, a la vista está, siempre quiso ser lo menos posible de sus circunstancias. De sobra sabía él que en su contra se conjuraban dos poderes temibles, uno, el del propio Gobierno que necesitaba un zarpazo revolucionario con que acabar de legitimarse  y que vio en él un buco fácil de cazar, y otro, el de la Banca clásica, la tradicional, la endogámica y exclusiva que siempre lo consideró un parvenu sin sitio entre los cabales. Los que pensamos que se equivocaba con aquellas payasadas  hemos de reconocer el éxito de quien ha ganado  todos y cada uno de los pleitos exigidos para reconocer un hecho sencillo: que la intervención de Rumasa fue, en realidad, un simple expolio, incluso con independencia del proceloso enredo de los negocios posteriores que de ella se derivaron. Y aceptar, además, su antigua queja de maltrato judicial a la vista de la inaudita pasividad de esa Justicia que, habiendo fallado a favor en tres instancias, incluido el TS, permite que el asunto duerma en el sueño de los justos sin habilitar la menor perspectiva  de ejecución de lo fallado. A Ruiz-Mateos le debe el Estado, como consecuencia del expolio perpetrado por Boyer, una cifra billonaria que nadie se atreve a mentar siquiera (….)”.

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